Testimonios que iluminan el camino

En FIBROALCALA, creemos firmemente en el poder de compartir experiencias. Esta sección está dedicada a todas aquellas personas que sufren fibromialgia, así como a sus familiares y amigos que los apoyan. Aquí encontrarán un espacio para la comprensión, para no sentirse solos o "locos" en su lucha diaria.

 DAÑOS COLATERALES DE LA FIBROMIALGIA

“Fibromialgia: la enfermedad que lo cambia todo y nadie entiende”
Vivir con la fibromialgia en casa es vivir sin respuestas. Soy el marido de una mujer enferma, y lo más desesperante no es solo verla sufrir, es no entender por qué no
hay un diagnóstico claro ni un tratamiento que realmente la ayude. Nadie nos dice qué esperar, nadie nos da certezas. Solo dudas.
Nos hablan de tratamientos, pero lo que veo es cómo mi mujer desaparece poco a poco.

Los medicamentos —opiáceos, antidepresivos— no le devuelven la vida, se la apagan. La dejan sin energía, sin ánimo, sin ser ella misma. Y uno se pregunta si de verdad esto es lo mejor que se puede ofrecer.
Nuestra vida depende de cómo amanezca ella. No podemos hacer planes. No podemos comprometernos con una comida familiar, una salida o unas vacaciones. Vivimos al día, pendientes del dolor, de la fatiga, de un brote que puede aparecer sin avisar.
Cuando intentamos hacer vida normal, muchas veces tenemos que irnos antes.
La veo romperse del dolor, agotada, y nos marchamos. Y entonces llega la culpa: por haber ido, por no poder quedarnos, por no ser como los demás.
Estamos perdiendo momentos que no vuelven. Tiempo con nuestros nietos, con nuestros padres, con amigos. La vida sigue para todos, pero nosotros nos quedamos atrás, atrapados en una enfermedad que lo condiciona todo.
Lo más duro es no saber cómo ayudar. Quiero aliviar su dolor y no puedo. No hay palabras que sirvan, no hay soluciones. Solo estar ahí, acompañando, en silencio
muchas veces.
También hay miedo. Miedo a que un día no pueda más. A que se sienta tan
agotada, tan superada, que pierda las ganas de seguir. Por eso no me separo, por eso intento sostenerla incluso cuando yo también estoy roto.
La fibromialgia no es solo de quien la padece. Nos afecta a todos. Cambia la vida, rompe rutinas, desgasta emocionalmente. Nos obliga a aprender a sobrevivir de otra manera.
Solo pedimos algo básico: más investigación, más comprensión, más humanidad.
Porque detrás de cada enfermo hay una familia entera luchando, resistiendo,
esperando.

Por Fco. O. M.             12 de mayo de 2026

MI EXPERIENCIA CON LA FIBROMIALGIA


Hará como unos treinta años que oí mencionar a mi médico, mi posible dolencia con la fibromialgia. Pero ahí se quedó.
A lo largo de los años…he pasado por pruebas y distintos especialistas.
Muchos dolores, antiinflamatorios, antidepresivos, relajantes musculares…etc.
Y mi diagnostico era, artrosis degenerativa reumatológica.
De cinco años para acá, me encontraba muy mal, tanto física, anímica y cognitivamente. Con un cansancio infinito. Muy decaída y preocupada.
Hasta que el día trece de diciembre de dos mil veintitrés, el reumatólogo me diagnostico esta “bendita” compañera de vida. FIBROMIALGIA.
Fue casi una liberación para mí, por fin tenía nombre esto que me pasaba.
Sin embargo, me dio de alta en su especialidad, derivándome a atención primaria.
Me puso un tratamiento.
Me regalo una tarjetita, recomendándome ir a la Asociación Fibroalcala
¡¡Y bendita la hora!!
Ahí encontré gente encantadora, que te apoya y sobre todo te entiende por que padece lo mismo.
Además, tienen terapeutas que te ayudan mucho, con yoga, meditación, psicología, estimulación cognitiva y muchas más actividades.
Que hacen que este sin fin de síntomas, sean más llevaderos.
A mi me ayudan bastante. He dejado de tomar tantas pastillas.
Solo puntualmente cuando el dolor es insoportable, o hay aparece el brote.
Y según la intensidad del dolor, tengo la alternativa de la distracción, caminar, ejercicio…
Cuidar la alimentación también a sido de gran ayuda y con complementos como el colágeno, magnesio, etc.
Pero sobre todo…asistir a las actividades de Fibroalcala, cuantas mas mejor.
¡Me dan la vida! Las ganas de seguir adelante, aun estando así.
¡¡Somos tod@s un gran equipo!!
“Un abrazo de algodón,
Nos une, nos envuelve,
Como en una tela de araña de amor”
Sin embargo, en mi vida cotidiana, sobre todo para mi familia, a sido un hándicap superar todo esto. Mis dolores, mis cambios, el cancelar los planes a ultima hora por alguna indisposición repentina.
Ahora por mi situación actual, pues me he jubilado recientemente, puedo dedicar más tiempo para mí y los míos.
Juntos podemos hacerlo mas llevadero, pero hay veces que cuesta.
En cuanto a la vida social, también hay que adaptarse.
¡Todo gira tan rápido ¡y tu tan despacio, haciendo un esfuerzo por avanzar, pasito a
paso en la vida.
Por: N. I.                 25-11-2025

EL IMPACTO INVISIBLE

Hoy quiero compartir mi historia. No porque sea extraordinaria, sino porque es real.
Porque quizá, al escucharla, alguien se sienta acompañado, comprendido o
simplemente menos solo en este camino llamado fibromialgia.
Mi proceso no empezó con un diagnóstico. Empezó con un dolor que apareció de
forma silenciosa, casi discreta. Al principio pensé: “Será cansancio… será estrés.”
Pero el dolor se quedó. Y después se hizo más fuerte, más constante, más extraño.
Ahí comenzó la búsqueda de respuestas. Pasé por consultas de traumatología, de
reumatología, por la Unidad del Dolor. Me sometí a radiografías, resonancias, TAC,
analíticas y pruebas de todo tipo. Cada especialista veía una parte, pero nadie
lograba ver el cuadro completo.
Probé tratamientos variados: rehabilitación, medicamentos, incluso lidocaína intravenosa. Algunos ayudaban un poco, otros nada. Y mientras tanto, la frustración iba creciendo.
Y no solo era el dolor físico. Lo más duro fue la incomprensión. La social. La familiar.
La pregunta constante: “Pero ¿cómo puedes tener dolor si por fuera estás bien?”
Porque la fibromialgia tiene esa parte cruel: es invisible. Y cuando algo no se ve, parece que no existe.
Cuando finalmente llegó el diagnóstico, sentí una mezcla de alivio e impacto. Saber
que tenía fibromialgia me dio respuestas… pero también me enfrentó a la realidad:
no hay cura, ni un tratamiento específico. Te recomiendan analgésicos, antiinflamatorios, opiáceos… y poco más. Yo, desde la desesperación, llegué a probar de todo: cremas, plantillas ortopédicas, productos de herbolario. Todo lo que prometiera un mínimo de alivio.
Pero nada parecía suficiente. La fatiga, las limitaciones, el no poder hacer lo que
antes hacía… todo eso fue minando mi ánimo. Y la frustración se volvió parte de mi
día a día.
Más allá del dolor: El impacto invisible
Pero aquí empieza la parte importante de esta historia.
En la Unidad del Dolor me hablaron de
FibroAlcalá. Y puedo decir que ese fue un
punto de inflexión.
Allí encontré algo que no había encontrado antes:
Comprensión. Acompañamiento. Personas que hablaban mi mismo idioma, aunque
fuera el idioma del dolor.
En FibroAlcalá aprendí a convivir con la fibromialgia, a entender mi cuerpo, a
respetar mis ritmos. Aprendí que la aceptación no es conformarse; es recuperar la vida de otra manera.
Hoy puedo decir que vivo para mí. Me escucho, me cuido y avanzo a mi ritmo.
Mi familia también ha aprendido conmigo. Ahora conocen la fibromialgia un poco más
y han dejado de exigirme lo que no puedo dar. Este camino es un proceso, y no es fácil.
Pero si algo he aprendido es que no debemos recorrerlo solos.
A veces, lo que realmente necesitamos es encontrar a las personas adecuadas. A
aquellas asociaciones, a aquellos grupos, que saben lo que sentimos, que nos
entienden sin necesidad de dar tantas explicaciones.
Porque juntos, incluso con dolor, se camina mejor.
Gracias.                       POR: P.A.       

Encuentra una luz entre tanta amargura y frustración

Esperamos que estos testimonios te inspiren y te hagan sentir parte de nuestra comunidad. Si tú también quieres compartir tu experiencia, contacta con FIBROALCALA. Juntos somos más fuertes.